viernes, 31 de julio de 2009




“Quiero hacerlo simplemente porque quiero”.
Amelia Earhart



La bailarina recostada se endereza y comienza a girar, eternamente serena, en el espejo de mi caja musical.
Me gusta forzar esa cuerda hasta el tope y luego tomarme un tiempo para abrir la cajita. Detenerme ante ella como si estuviera a punto de empezar una obra.
Me quedo en silencio, escuchando su música conocida y mirando a la bella danzar.


Quiero guardar tus besos como si fueran un tesoro.
Quiero tenerlos cerca mío para adornarme con ellos cuando no estés vos, mi fantasma, mi señor, mi ángel guardián.


jueves, 23 de julio de 2009

La rehén


La habitación era confortable.
Alfombras mullidas, paredes limpias, cortinas claras que anunciaban la luz del sol en la mañana.
Sin embargo, la jaula de vidrio era pequeña y transparente, con unos orificios que apenas dejaban pasar el aire necesario para mantenerla viva.
Sus muñecas estaban unidas por delante de su cuerpo, apretadas por una soga invisible, gruesa y fuerte.
Tenía un antifaz y una mordaza cruel que no la dejaba hablar.
La cabeza la podía mover para arriba y para abajo. También hacia los costados, por supuesto.
Los pies estaban libres, pero ya se habían agotado de caminar en círculos.
Cuando estaba muy cansada, se hacía un bollito y si uno la miraba detenidamente hasta se creería que estaba durmiendo.
Eso sí, no tenía ni frío, ni hambre, ni calor, ni sed.
Por eso seguía viva.


A la mañana, Aurora se despertaba, se duchaba y se arreglaba para ir a trabajar.
Como todos los días a la misma hora, tomaba el colectivo que la llevaba a su oficina.
Y siempre, absolutamente siempre, soñaba despierta pensando que tal vez, cuando volviese a la noche a su casa, encontraría una caja de vidrio vacía, una cerradura rota y una atadura invisible desparramada en la alfombra de su habitación.




jueves, 16 de julio de 2009

Mixturas


Tengo un compañero de trabajo que siempre se convierte, muy a su pesar, en el blanco de risas y cargadas.

Es un chico muy entretenido. Simpático, accesible, inteligente, inquisidor, tímido, honesto. Se me hizo amigo muy rápido y me gusta almorzar con él porque es sincero y me hace reír.

Es muy sensible, directo y no tiene novia. Eso me llama la atención porque no es feo ni tonto.

Mis otros compañeros, sin ausencia de malicia, opinan que aspira a tener novias demasiado lindas porque en realidad es gay. Pero claro, él aun no lo sabe.

Es sabido que todos nosotros tenemos una personalidad formada por una parte femenina y otra masculina. Esto, independientemente del sexo que nos atraiga.

Con parte femenina me refiero al lado sensible que todos tenemos y con masculina al costado recio y varonil.

En un test que hice alguna vez, salió que mi cerebro es 50% femenino y 50% masculino.

La verdad, era el resultado que esperaba.

La sensibilidad a flor de piel y la lágrima fácil no son características de mi personita y los pantalones me los tuve que poner (obligada o no) en varias oportunidades.

Además, tengo un gran sentido de la orientación, nunca me descontrolo ante las situaciones críticas, tengo un carácter muy fuerte y me cuesta muchísimo enamorarme.

Por otro lado, no soy muy adepta a las últimas tecnologías, tengo un sexto sentido muy desarrollado y soy muy perceptiva. Me encanta la moda y estar al tanto de las últimas tendencias y amo a los zapatos, las botas y las carteras de cuero.

Un amigo dijo que su parte femenina se evidenciaba con las películas románticas. Lloraba a moco tendido con films románticos que a mi no me arrancaban ni una lágrima.

Una vez, en charla de amigas, nos propusimos encontrar ese gen masculino que sobrevive (y gobierna) nuestras almas.

Decididamente, cuando me enojo, puteo como un troglodita. Hasta el carnicero más zarpado se pondría colorado con mis palabrotas.


Y ustedes… ¿se animan a encontrar ese gen contrario a su sexo que los define o que salta en los momentos más viscerales?

Vamos… sincérense con Wonder.



martes, 7 de julio de 2009

Invierno


"Breve licor con una gota de mi eterna sangre, para vos,

para que me lleves siempre por dentro.

Cálida, fría, quemante, amante".



Las bebidas blancas me gustan con hielo.
Con mucho y fresco hielo.
Claro que la urgencia no me dejó ir hasta la heladera.
Qué mejor que salir a cazar, pensé entre nebulosas.
Riéndote, me ofreciste tu campera gruesa de cuero y piel, pero me pareció más divertido salir semidesnuda, apenas cubierta con una manta gruesa y botas altas.
Tomé un vaso ancho y abrí el ventanal. El aire helado me pegó en la cara somnolienta y una felicidad fugaz me hizo sonreír y respirar profundo.
Salí a la nieve como un niño sale a jugar al parque.
Torpe, me arrodillé e intenté llenar el vaso de nieve fresca y blanca, pero los copos ya no eran tales, pues se habían convertido en hielo.
El golpe rompió el vaso que se astilló en mis manos y me lastimó.
La sangre comenzó a llenar las líneas de mis palmas para luego caer, tímida, en la nieve y teñirla lentamente de un rojo furioso.
Me quedé hipnotizada degustando ese momento, excitada por esa nieve roja y ese aire frío que condensaba el calor de mi espíritu.
Porque mi corazón galopaba agitado y se podía ver el vapor que emanaba mi cuerpo blanco.
Entonces con mi garra lastimada tomé toda la nieve que entraba en ella y corrí hasta donde estabas, sediento, esperando, y coloqué ese hielo en el vaso y lo llené de whisky y esperé tus besos reparadores que llegaron sin demora.
Supuse que te iba a gustar esa escena.
Supuse que te ibas a excitar como yo.
Supuse bien, ¿no?


viernes, 3 de julio de 2009

Re edición Versito (a pedido de Lau)


Encontrame en el tiempo.

Descubrime de a jirones

(pero explorame profundo).


Seducime y conquistame.

Sembrame que soy fértil.

Cultivame que soy promesa.

Explotame y sé egoísta.

Cosechame una vez más.


Porque hoy (solamente hoy), me dejo.