miércoles, 25 de febrero de 2009

I



Si te tuviera cerca te haría mucho daño.

Pero como no estás, sólo puedo imaginar tus manos grandes desnudándome y tu respiración, casi contenida, desafiando.



lunes, 23 de febrero de 2009

Apogeo de la escoba


I
Te ceñiste desde un principio
a las exigencias de moda:
como Isadora, alta y flaca;
sin engaños ni estilistas, rubia natural;
contra envidias maliciosas
te conservas siempre dura
sin las horas del gimnasio
y para romper con el credo
"las que posan no completan"

vos escoba seductora
también danzas de cabeza.

II
Mil caras tienes escoba:
es tu corazón de madera y paja
el que se vuelve malvado
cuando detrás de la puerta
te usan para espantar;
y de pronto, solidaria,
casi humilde, con vergüenza,
las hojas de aquel otoño
me ayudaste a olvidar.

III
En esos juegos de guerra,
eras maldita enemiga.
Quebrando el aire corrías
buscando el peor castigo:
¡el escobazo temido!
Con papeles secundarios
participaste en los cuentos.
Supiste volar cual ave,
asustar niños sin sueño...
¿Acaso existe bruja alguna
sin escoba compañera?

IV
La suerte impar te obligó
a bailar con la desdicha;
frustraste el dúo,
afianzaste la soledad.
Se hizo obvio el complejo invisible...
¿Despreciada ahora? ¿Destino fatal?

V
En tu oscuro y frío rincón
así terminas escoba.
Huésped callada, efímera, estéril,
paciente esclava que siempre esperas
el papel que en esta escena
te toque interpretar.


miércoles, 18 de febrero de 2009

Comportamientos




Es imposible estar de vacaciones sin hacer observaciones.
Soy mirona y detallista por naturaleza, y escudriñar a la gente dentro de un contexto que no es el habitual es un pasatiempo más que interesante.
Ya se han escrito muchos posteos de este estilo, pero no me importa. Sabrán disculpar mi falta de originalidad.

Aquí vamos:
* La gente se disfraza de “personas vacacionando”. Es decir, se ponen ropa que no visten el resto del año. He visto mujeres con pañuelos y vinchas en la cabeza, pulseras en los tobillos, aros por demás, polleras ridículas y túnicas demodé, etc. Y los hombres, por favor, sáquense ese sombrero estilo Alan Faena. Apenas a él mismo le queda bien.

* Deberían prohibir las zungas en la playa o, en el caso que alguien las use, que el desvergonzado portador pase por un filtro. Realmente, algunos espécimenes son un atentado al buen gusto.
N de la R: Señores, no los miro porque son sexys, sino porque Ustedes provocan mi lado masoquista. Señora, sáquese esa biquini con tiritas a los costados y póngase una malla entera que es mucho más digna. Tengan piedad. Gracias.

* Los vacacionistas devoran productos que no comerían el resto del año, y de esta manera abusan de los churros, las rabas y los choclos. Porque estuve tentada de ir a preguntarle al señor que todos los días se comía un gigantesco choclo si durante el resto del año hacía lo mismo en su casa. Estoy segurísima que no lo hace. Claro, el choclo no se consigue en lugares lejos del mar y además es complicadísimo cocinarlos…

* La gente es atérmica, en especial los hombres. Como están en la Costa, llevan su uniforme de bermudas y remera a todos lados por más que hagan 12º. Vamos!!! Si en Baires hacen 12º no van a salir a pasear sin abrigarse!!!

* La gran mayoría de las mujeres se desprenden de sus hijos en la playa, dejando a cargo del padre el cuidado de la criatura. Me contestarán “Lo que pasa es que ellos trabajan y aprovechan las vacaciones para conectarse con sus hijos”. Si, claro ¿y ellas no trabajan? Habrá alguna que no, pero ¿ninguna trabaja? Vamos, son unas cómodas.

* No llego a entender cómo hacen las familias multitudinarias para ponerse de acuerdo con las vacaciones y de esta manera ir todos juntos al lugar de veraneo. Yo apenas puedo hacer coincidir las vacaciones con mi pareja.
A este tipo de familias los llamo “Los Cubrepileta”. Y allí llegan los Cubrepileta de turno, a las 11 de la mañana, con sus bártulos a cuestas, sombrilla, carpa, heladerita, cuatro o cinco reposeras, lonas, baldes, palitas y moldecitos, barrenadores para los niños, bolsos, bronceadores y gritos. Porque eso si, lo que caracteriza a los Cubrepileta son los gritos. Infaltables.
Automáticamente, me catapultan hacia otro lugar de la playa, donde no pueda verlos de cerca ni oírlos.

A pesar de todo esto, no soy una mina jodida. Sépanlo.

(Este posteo está dedicado a Estre, porque a ella le encantan las observaciones callejeras).




Aún no me decido si me gusta más el bosque en un día nublado o en un día de sol.
Ambos son bellísimos.

lunes, 16 de febrero de 2009

Trampera



Para que el juego del gato y el ratón tenga alguna lógica, es condición que exista una presa y su victimario.
Sin embargo, ella revivía cuando la atrapaba y la devoraba, siempre y cuando él perdiera una de sus varias vidas en cada encuentro.


viernes, 6 de febrero de 2009

Vacances


Gente, el domingo me voy de vacaciones.
Poquito tiempo, sólo una semanita.
Como quiero descansar y desconectarme, no llevo la compu ni me voy a meter en cibers.
Bueno, tal vez alguna vez lo haga para chequear mi correo... pero la idea es descansar, caminar, leer, estar tirada en la playa y tratar de escribir algo, si puedo.
Les dejo una canción que a mi me encanta bailar y que tiene una cadencia exquisita. Por algún motivo que desconozco, me transporta automáticamente a la playa.
Ojalá los inspire para hacer cosas lindas. Muy lindas.
Besos para todos y algún abrazo para los más querendones.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Cumpleañera estival


Cuando era pequeña, no me gustaba ni un poco cumplir años.
Era una mezcla de vergüenza con tristeza.
Creo que siempre fui muy melancólica. Y a la sensación de que había pasado un año, se le sumaba la concreta soledad.
Imaginen que no es fácil cumplir los años el 4 de febrero.
Mis cumpleaños los pasaba en la Costa, con mi familia o en mi casa, a la que asistían unos pocos familiares y los vecinitos que mi madre había podido recolectar por allí.
Porque del colegio... no venía nadie.
Igual, tengo bonitos recuerdos. Siempre terminábamos correteando por allí, bailando o agarrándonos a las piñas con los chicos del barrio, con mi vestido pulcro y bonito bastante destruído.

Hoy puedo disfrutar de mis cumpleaños. Ahora viene la gente que invito (a no ser que esté de vacaciones), organizo yo mi fiesta y es una buena excusa para festejar.
Porque este año tengo muchas ganas de festejar.
No porque me hayan pasado cosas muy buenas, sino porque siento que me pasarán.
Además, por que negarlo, estoy en la mejor edad.
Mientras transito la década de los 30, me doy cuenta que tengo todas las armas que se pueden desear.
Me siento querida, poderosa, linda e interesante. Y me gusta.
Tengo ganas. Tengo muchas ganas.
Así que cuando hoy sople las velitas de la torta que me va a hacer mi mamá, voy a desear fervientemente que esas ganas se concreten en algo muy bueno.
Y... ¿saben? Me tengo fe.

lunes, 2 de febrero de 2009

Extractos de "Comentarios"

"...A propósito de los "Jirones de Aura"...
Confieso que tal hallazgo me dejó sumido en profundas reflexiones sobre la pertinencia de tan impactante imagen.
¿Es que puede -aun la poesía- hacer jirones de aura?
(...) El aura... ¿no permanece intacta?
¿Tan duro es el dolor que provoca el deseo como para partir la energía del alma y desprenderla en partecitas que puedan llevarse?
Es usted una atrevida por permitirse tan perturbadora imagen que pone en crisis mis convicciones metafísicas.
Sigo reflexionando, tratando de ser generoso, pero no consigo asimilarla. Acepto que el aura se oscurezca, se humedezca, se desvanezca... ¿pero que se haga jirones?!!!
La poesía no debe jamás respetar nada y la resonancia que provoca la combinación de palabras es siempre, SIEMPRE, bienvenida.
(...)
Jirones de aura....
Finalmente le encuentro un concepto indio.
Sabrá que algunos indígenas se resisten a que les tomen fotografías porque saben mejor que nadie que éstas capturan una parte de nuestra alma, revelan nuestros secretos ocultos y nos dejan expuestos ante eventuales enemigos.
Pero llevarse jirones del aura de otro es sumamente inapropiado, malvado casi.
El aura no emana per se, es indisociable del cuerpo que la genera.
Los jirones de aura que atesora el enamorado son un producto de la fascinación desmedida que siente por su objeto amoroso, pura ilusión, espejismos de la pasión que lo atormenta, del deseo que lo atrapa.
No creo que alguna vez se haya llevado jirones de aura, aunque seguramente el destello de aquella le siga provocando cosquillas y todo tipo de exóticas e inquietantes perturbaciones..."


"... Mi muy estimado,
Me apena profundamente que Ud. se haya privado de la increíble sensación que significa arrancarle a un ser amado un pedazo de su aura, hacerla jirones.
No sabe el placer que significa dejarle un agujerito al aura, que luego, por supuesto volverá a llenarse de la misma aura que compone al resto del cuerpo.
Igualmente, creo que Ud se equivoca. Estoy segura que habrá dejado alguna aura hecha jirones. Lo que pasa es que ni siquiera se dio cuenta, porque esa puntada que se siente cuando se extraña, cuando lo único que se desea es tener a ese ser apretado contra el cuerpo, sintiendo su calor, escuchando la respiración, sonriendo con sus risas, excitándose con sus besos, ESO, son las partículas del aura que antes fueron jirón.
Pero el secreto (por favor, no lo comparta) es que es imposible llevarse un jirón de aura sin sacrificar uno mismo la suya.
El que lleva da. Es la única manera de mantener el equilibrio de energías. (...)"



domingo, 1 de febrero de 2009

Mimo al ego

En un importante acto de autobombo, anunciaré de manera festiva, que la redacción de Minificciones y la señora Violeta Rojo, me distinguieron con un premio que me llena de orgullo.
Es difícil de explicar la satisfacción que me da que mis textos provoquen algo en el lector (algo que no sea asco o desprecio, por supuesto) . En especial para alguien como yo, que escribo por el puro placer de escribir, sin moldes ni pretensiones.

Les dejo la imagen disparadora y mi pequeñito texto y los invito a participar de la convocatoria del mes de febrero.

Muchísimas gracias.
Me hicieron muy feliz.




Le habían anticipado que el infierno que le tocaría era personal y sencillo.
A un legítimo vanidoso como él, sólo tuvieron que confinarlo a la eternidad en un reino de ciegos.