lunes, 29 de diciembre de 2008

La Siesta de Fin de Año


Les voy a contar un recuerdo feliz que tengo de mi infancia. Tiene que ver directamente con las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Para Noche Buena, mis padres, mis hermanas y yo íbamos a la casa de mis primos paternos. Pero para Fin de Año la Gran Fiesta Gran era en la casa de mis padres, con baile callejero incluido.
Durante la tarde del 31, mi mamá nos obligaba a dormir la siesta para que aguantemos hasta entrada la madrugada sin molestar demasiado a los adultos, así ellos se podían pelear tranquilos y emborracharse sin mayores consecuencias.
Pero era imposible cerrar un ojo con la cercanía de semejante evento.
Mis dos hermanas y yo nos acostábamos y nos hacíamos las dormidas esperando ansiosas que la tarde pase para que la noche llegue lo más rápido posible. No podíamos evitar espiarnos y reírnos, molestarnos y reinos, tirarnos cosas y reírnos. Todo mientras transcurría la apacible tarde pre festichola.
El recuerdo es de esos donde están involucrados todos los sentidos: puedo sentir el calor veraniego que entraba por la cortina entrecerrada; ver la luz que se filtraba por las rendijas de la persiana y se proyectaba en la pared; oler la comida que mi mamá estaba preparando en la cocina para la noche; escuchar el turbo viejo que apenas nos ventilaba; saborear el gusto de las uvas heladas que nos llevábamos como postre a la habitación y sentir la excitación propia de la niñez al esperar ansiosas las horas venideras.
Esas sensaciones ya no están, pero todavía sigue viva en mí esa nena fantasiosa que disfruta con las fiestas de fin de año.
Es un recuerdo hermoso y aún me llena de felicidad traerlo a mi memoria.

Tengo muchas expectativas puestas en el 2009.
Ojalá se cumplan una buena parte de ellas.
Brindo con Ustedes, mis queridos amigos y visitantes, para que en este Año Nuevo se hagan realidad unos cuantos deseos.

Por Ustedes, por sus familias, por sus historias, por sus anhelos, por sus cuerpos y sus mentes.

Para que seamos felices, plenos y dichosos. Salud!!!


*En la foto me pueden ver detrás del globo que prendimos para Nochebuena y se elevó y se elevó y se elevó hasta que lo perdí de vista.
Me contaron que lo vieron en Marte... qué loco ¿no?



sábado, 27 de diciembre de 2008

Participé en "Minificciones"

Estoy muy contentita porque por algún error de los editores de Minificciones fui preseleccionada en el concurso de diciembre.

Para los que no conocen el sitio, les resumo de qué se trata.
Los editores publican una imagen que sirve de disparador para que los participantes escriban un relato que tenga un máximo de 250 palabras.
Listo, eso.
Es un sitio muy recomendable, lástima que lo conocí hace poco.
Para que sepan de qué hablo, les copio la imagen de este mes y el texto que escribí.
Ojalá les guste.


NOCHE BUENA

Sacudió la cabeza mientras intentaba recuperarse del golpe y espantar el espejismo.

Aquella ventana con las cortinas corridas era la culpable del terrible porrazo y no la cáscara de banana, como todos creyeron.

No pudo evitar quedarse espiando a esa hermosa mujer desnuda, recostada en el sillón, con la mirada perdida y una copa de tinto bamboleando en su mano.
Hipnótica belleza de cabello castaño, piernas largas y tristeza infinita.

Esa fue la primera y única vez que Papá Noel pidió un regalo para Navidad.




martes, 16 de diciembre de 2008

Telepatía



Estaban todos en esa fiesta. No faltaba nadie. Gente al paso, conocidos de siempre, amigos y colados, amigos de conocidos. Estaba tu mujer, dando vueltas, boba como siempre y mi chico, desinteresado y ajeno, también como siempre.
Teníamos que buscar un espacio para nuestro encuentro. Sólo una mirada de las tuyas bastó para que te siguiera, hipnotizada, hasta donde quisieras llevarme.
No fueron necesarias las palabras. Entre nosotros, ya no son necesarias las palabras. Tantas tardes compartidas, tantos cafés de por medio, tantos mensajes, tantas risas.
A veces, por suerte, las palabras sobran.
Apenas cerré la puerta de esa habitación, me arrastraste hacia vos. Nos besamos desesperados, sin prisa y sin pausa, como si la vida fuera eso, sólo eso.
Sigo muriendo de amor cuando con una mano me acariciás el cuello como asegurando que aun soy tuya y con la otra me tomás por la cintura. Sigo amando que me beses como comiéndome, saboreándome, mordiéndome despacio, muy despacio el labio inferior de mi boca que no para de desearte.
A veces, por suerte, las palabras sobran.
Y así, apoyás todo tu cuerpo sobre el mío. Tu mano sube por mi entrepierna buscando mi sexo cálido y húmedo. Entonces nos caemos de a poco, pidiéndole permiso al alma, mientras nos sacamos torpemente lo que hace falta para poder hacer el amor, un rápido amor, sobre la alfombra que nos sirve de cama.
Y afuera el mundo sigue girando, las voces sonando, las risas fluyendo. Y adentro, el único sonido que escuchamos es el de nuestros corazones agitados, desesperados, pidiendo permiso para gritar.
A veces, por suerte, las palabras sobran. Sólo a veces.


miércoles, 10 de diciembre de 2008

Te invito a mi fiestita!!!!



Queridos amigos, hoy este blog cumple un año!!!!!!

Recuerdo que cuando lo empecé no tenía ni idea de lo que iba a escribir.
Tampoco pensé que duraría un año.
Como todo en mi vida, las cosas se dieron naturalmente.
Fue tomando color de a poco y creciendo solito. Y un día me dí cuenta que me gustaba escribir en él, pero mucho más me gustaba relacionarme con mis visitantes.
De pronto, me sorprendí contestándole a gente que no conocía, riéndome con ellos, esperando sus respuestas, sus aprobaciones y sus visitas.

Hace mucho que escribo.
Algunas historias se fueron acumulando en documentos de Word y allí durmieron bastante tiempo. A otras las vomito compulsivamente. Me siento en la compu sin la mínima idea de lo que escribiré y en diez minutos está terminado el posteo.
Y aunque no lo crean, el blog terminó de definir mi vocación.

No puedo dejar de nombrar a algunos de los que me visitan y dejan sus comentarios.
Son increíbles. Sin Ustedes este blog casi que no tendría sentido. Son ocurrentes, simpáticos, cultos, bien dispuestos... buena gente.
Y como han dicho por allí, el intercambio que se da en los comentarios es una de los ingredientes más sabrosos.
Con muchos tengo una relación virtual muy cercana, sé sus nombres, conozco sus historias personales, charlamos casi a diario.
A otros pocos los conozco personalmente. Y es un placer haberlos encontrado, en serio.

Están los de siempre, los del principio, Damián (casi el artífice), mis fieles Doc, Fantasma, Migoz, Howard y Rastel, las divinas Stella, Graciela y Sophie y mi querido Mangosta.
Gente fabulosa que llegó luego y se acomodó como a mí me gusta, mi partenaire Mensajero (gracias, sos increíble, aún no creo que nunca te hayas enojado con las cosas que te he dicho), Juliana y su pluma, Waitman con su sagacidad y sus excelentes comentarios, Estrella con su luz, Mentolado y su transparencia, Claude y su parquedad (en el fondo me querés, lo sé), JOP y su sensibilidad, Cecy y su dulzura, Gemma y su sinceridad a flor de piel, OliverX y sus ideales, Calavera y esa capacidad de decir lo justo, José Soriano y su intelecto que tan bien me hace, Mi Nombre y su espíritu tan férreo, Mariscal y su gentileza, Christian y sus paseos fugaces, Pablo y su poesía... y a los intermitentes o más nuevitos como Librepensador, Hernán, Ely, MQDLV, Alias Dadá, CAS, F. Guerra, Bitter, Leo, Cecilia, Naimad, Kolo, Iluso, Volumen de juego, Silvano, Estefanía, Berenizz, Vinka, Chini, Cameron, Morena, Verde Manzana, Peile, Roky...

Es obvio que me estoy olvidando de muchos. No se me ofendan, por favor.
Atrás quedaron algunos tragos amargos y ciertas anónimas que no me quieren ni un poco.

Sentirme leída es muy bueno y movilizar a alguien con un relato es a lo que más puede aspirar mi personita con este blog.


Gracias a todos por tomarse el trabajo de estar y dejar su huella.
Ojalá que podamos seguir jugando un buen rato más.
Salud!!


lunes, 8 de diciembre de 2008

Primer amor


Roberto González tenía la sabiduría que te da la calle.
Nos conocimos de casualidad, cuando yo era muy niñita, como si nos hubiésemos buscado.
Una tarde calurosa de febrero, huyendo de ciertos pequeños vándalos que querían mojarme con bombitas de carnaval, me metí en un terreno semi baldío. Cuando los chicos entraron a buscarme para culminar la faena, salió González de la nada, ladrando como poseído, defendiéndome con uñas y dientes.
Y allí me enamoré. A partir de ese momento se convirtió en mi perro.
Lo alimentaba, lo acariciaba, jugábamos y hasta le puse un collar azul que le quedaba precioso.
Cuando quería verlo, sólo debía chiflar y ahí aparecía González, moviendo la cola y escoltándome hasta donde yo quisiera ir.
Tenerlo era como una especie de enfrentamiento inocente y primario con mi padre, que además de no estar de acuerdo que alimente, cuide y acaricie a un perro callejero y pulgoso, no entendía que haya quebrado las reglas de la denominación perruna.

- Los perros deben tener un nombre de dos sílabas. Coqui, Negro, Blanqui, Tobi…
- ¿Para qué?
- Para que no pierdas tiempo llamándolos. Además, el Gallego de la otra cuadra dice que te estás burlando de él cada vez que llamás a tu perro.
- Papá, lo que pasa es que González no responde a otro nombre. Es lo mismo que a mi me llames Juanita. Probá, vas a ver como no te respondo.
- Bueno, cuando el perro te muerda, no vengas llorando.
- Roberto González jamás me mordería, papá. El me ama.

Y con esa sentencia, dábamos por terminada la discusión.


Un día, luego de unos años, González se enamoró.
Parece que se fue atrás de una perra muy linda.
Lo esperé durante muchos días, chiflando para que vuelva. Pero no.

- ¿Viste? Te lo dije. Los perros machos y callejeros son como los hombres- me avisó mi papá, con buenas intenciones y sin sutilezas.


Se podrán imaginar que no aprendí la lección.


viernes, 5 de diciembre de 2008

El versito de los viernes (VI)


El cálculo es inevitable.
Sólo camino si el suelo es seguro,
el aire fresco y tus ojos sinceros.
No supongas mis límites,
ni mis sentires, ni mi ganas,
ni mis dichos, ni mis silencios,
ni mis miradas, ni mis gestos,
ni mis sonrisas, ni mis enojos,
ni mi compostura (mucho menos mi irreverencia).

Tengo cadenas invisibles
que no se perciben ni se escuchan.


Y la certeza de que nunca te animarías a mi lado salvaje.


lunes, 1 de diciembre de 2008

Autoexamen de conciencia


Me puse a pensar que el principio de la hecatombe, el inicio del ocaso, el aviso del inminente derrumbe de una relación, es la rutina sexual.

Si de lunes a viernes caen desmayados al lado de su pareja y si los sábados después de la pizza y un par de cervezas o un vinito, tienen sexo aburrido y seguro, con luz apagada y tiempos breves… acéptenlo: el fin está cerca.
Y no me refiero a que se están por separar o estén por dejarse de querer. No.

Hablo del fin de la vida sexual plena, placentera, aventurera y orgásmica.

Señores, ¿Ya no llegan a casa con ganas de desvestir a su chica para hacerle el amor durante una hora? ¿No van en el colectivo o manejando el auto hacia el trabajo y se sorprenden recordando con placer el último encuentro? ¿Ya no se excitan cuando su mujer al pasar les roza con un dedo la espalda?
Ah, claro, perdón, ya no les rozan con un dedo la espalda…

Señoras, ¿se mantienen bellas y depiladas para sorprender de un asalto a su amado o para verse lindas a ustedes mismas? ¿Cuándo hace que no tienen un orgasmo que les deje las piernas temblando y los pezones sensibles? ¿Cuándo fue el último sueño erótico con su pareja?
Ah, claro… sus hombres ya no les despiertan los más bajos instintos…


A todos, ¿En quién pensaron la última vez que se masturbaron?
Dejen, mejor no contesten.


El día que en el sábado de mi agenda esté grabada la frase “Hoy hay pizza. Me toca, pero con la luz apagada”, me separo.

Me resisto a sobrevivir así.


Lo juro.