jueves, 28 de febrero de 2008

Vacaciones!!!!!!

Mis queridos amigos, visitantes asiduos y lectores casuales:
¡El domingo me voy de vacaciones!



¡¡Iujuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!



Iré a un lugar muy tranquilo donde abundan los pinos, las playas eternas y los bosques frondosos.
Quiero que sepan que este espacio permanecerá abierto para que pasen a escribir lo que les venga en gana.
Por ejemplo, que durmieron muy bien; que tienen hambre; que anoche les cayó mal la milanesa con fritas que se comieron en el bodegón de la esquina; que su novia les metió los cuernos; que están enamorados de una mujer que no conocen; que les gusta alguien de su mismo sexo; que me odian y no me soportan; que me aman con todo el corazón; que anoche se masturbaron pensando el ella, en él, en ellos, en mí, en La novicia Rebelde o en Rambo; que adoptaron un gato; que están felices porque escucharon una buena canción, o vieron una buena película, o comieron un rico helado, o lo que sea. Nadie los va a censurar.
Pasen y usen mi Home Sweet Home de catarsis. A partir del domingo no creo que les conteste en forma personalizada como lo hago siempre, pero sí los voy a leer mientras me rasco un poco tirada en la playa, tomo mucho vino, escucho buena música, veo buenas pelis (obvio que me llevo un arsenal) y tengo mucho sexo!!!!!!!
Ah!!! Estaré publicando un par de posteos para que no me extrañen demasiado y no se olviden de mi humilde persona. Eso sería terrible.
Un beso a cada uno de ustedes (amistoso o apasionado según corresponda).
Cuídenme el rancho!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

sábado, 23 de febrero de 2008

Mi yo prohibido (telepatía)


Estaban todos en esa fiesta. No faltaba nadie. Gente al paso, conocidos de siempre, amigos y colados, amigos de conocidos. Estaba tu mujer, dando vueltas, boba como siempre y mi chico, desinteresado y ajeno, también como siempre.
Teníamos que buscar un espacio para nuestro encuentro. Sólo una mirada de las tuyas bastó para que te siguiera, hipnotizada, hasta donde quisieras llevarme.
No fueron necesarias las palabras. Entre nosotros, ya no son necesarias las palabras. Tantas tardes compartidas, tantos cafés de por medio, tantos mensajes, tantas risas.
A veces, por suerte, las palabras sobran.
Apenas cerré la puerta de esa habitación, me arrastraste hacia vos. Nos besamos desesperados, sin prisa y sin pausa, como si la vida fuera eso, sólo eso.
Sigo muriendo de amor cuando con una mano me acariciás el cuello como asegurando que aun soy tuya y con la otra me tomás por la cintura. Sigo amando que me beses como comiéndome, saboreándome, mordiéndome despacio, muy despacio el labio inferior de mi boca que no para de desearte.
A veces, por suerte, las palabras sobran.
Y así, apoyás todo tu cuerpo sobre el mío. Tu mano sube por mi entrepierna buscando mi sexo cálido y húmedo. Entonces nos caemos de a poco, pidiéndole permiso al alma, mientras nos sacamos torpemente lo que hace falta para poder hacer el amor, un rápido amor, sobre la alfombra que nos sirve de cama.
Y afuera el mundo sigue girando, las voces sonando, las risas fluyendo. Y adentro, el único sonido que escuchamos es el de nuestros corazones agitados, desesperados, pidiendo permiso para gritar.
A veces, por suerte, las palabras sobran. Sólo a veces.

domingo, 17 de febrero de 2008

Susurros en la noche


El ventilador de techo de la habitación pequeña me decía cosas.
Al principio fueron nimiedades, todas palabras agudas bisílabas, tales como…
- Giró, giró, giró, giró
O
- Calor, calor, calor, calor
O
- Pasión, pasión, pasión, pasión

Luego empezó a darme órdenes:
- Soñá, soñá, soñá, soñá
Y
- Pensá, pensá, pensá, pensá
Y también
- Dormí, dormí, dormí, dormí

Igualmente, me pareció poco interesante y seguí haciéndole caso omiso. Simplemente lo mataba con la indiferencia. Me ponía boca abajo y lo miraba con la mejor cara que lo podía mirar estando boca abajo.
Pensé –lo reconozco- en si debía llamar a un electricista o a un psiquiatra, pero no tuve tiempo de hacer ninguna de las dos cosas, por lo que seguí soportando sus manías.
Hasta que una noche sin estrellas ni luna, escuché que me dijo:
- Por más que sigas pensando en él, no se va a materializar.
- Existe porque lo pensás. Si dejaras de extrañarlo va a desaparecer.
Y lo repetía. Una y otra vez. Toda la noche.

Me estaba empezando a preocupar. Y no sólo porque escuchaba las cosas que me decía mi ventilador, sino porque no podía dormir bien y eso traía consecuencia nefastas en mi vida diurna.
Me equivocaba las direcciones, me olvidaba las palabras que tenía que utilizar al hablar. Me quedaba dormida en lugares extraños, no me podía concentrar en mis lecturas…
Trataba de no escucharlo, pero me era imposible. Me seguía taladrando el cerebro con esas estúpidas frases de autoayuda.
Y el calor que no aflojaba…
Una vez me dijo:
- Tus fracasos se deben a que no tenés fuerza de voluntad.
Lo acepté. Creí que tenía razón.

Otra noche:
- Las personas que creen que saben todo son una gran molestia para los que sabemos todo.
Ajá, un poco pedante mi ventilador. Pero aún lo soportaba. Casi, casi, hasta le había tomado cariño.
Pero toda relación tiene un final, y esta no iba a ser la excepción.
Una noche de lluvia, pesada y húmeda, me dijo.
- Estás más gorda.

Así fue como a la mañana siguiente salí urgente a comprarme un aire acondicionado que no hiciera ni un poquito de ruido.

lunes, 11 de febrero de 2008

Tarea de ADN

1. Cada jugador comienza con un listado de ocho cosas que quiere hacer antes de morir, no importa las que sean, pero ocho.
2. Hay que escribir esas ocho cosas en su blog, junto con las reglas del juego.
3. Hay que seleccionar a ocho personas más, invitarlas a jugar y anotar sus nombres o el nombre de su blog. (Sorry, esto no lo voy a hacer. Están todos invitados a comentarlas en el posteo)
4. Es importante no olvidar dejar un comentario desde donde nos invitaron a jugar

1- Recorrer parte del Mundo, en especial Europa, para entrar a todos los museos que quiero conocer y poder ver personalmente esas pinturas que tanto admiro.
2- Hacer buceo en la Polinesia con mis amigos y mi pareja, alojados todos en un all inclusive.
3- Vivir de escribir, que es lo que amo hacer.
4- Tener la casa que deseo, a orillas de un lago y mudarme allí.
5- Ver a mi madre, a mis hermanas y a mi amor felices y realizados, y decirles que los amo y que los sigo eligiendo.
6- Darle a mi hija todas las herramientas necesarias para que sea una buena mujer y que pueda encontrar el amor y la felicidad que la realice como persona.
7- Ir a buscar al hombre que deseo y hacer el amor con él durante horas.
8- Ser una anciana serena y feliz, de esas que las mirás y tienen los ojos calmos y una sonrisa tatuada en la cara. Siempre pensé que están recordando aquellos tiempos de su juventud, aquellos abrazos, aquellos besos, aquellos orgasmos, aquellos momentos de felicidad que vuelven una, y otra, y otra vez...

viernes, 8 de febrero de 2008

De entrecasa


Por el celular, me pediste que entrara sin hacer mucho ruido.
Abrí la puerta. El living estaba apenas iluminado. Una lámpara de pié con luz cálida, un par de velas. La PC estaba encendida y sonaba en el equipo de música un blues clásico, de los que se arrastran, de los que sangran.
Te observé sentado en el sillón, casi desparramado. Me acerqué lento, sonriendo apenas y te besé en la boca. Un beso largo, sin lengua. Un beso de labios. Sentí tu aliento a fernet con cola, tu bebida favorita para un sábado a la noche. Me encanta cuando olés así. Me gusta cuando te beso y un poco de tu saliva con un dejo a ese trago se queda en mi boca. Después, ví el vaso casi vacío en el piso, al lado del sofá.

-¿Qué es esto?- te pregunté sabiendo la respuesta.
-Sacate toda la ropa. Lento. Y no hables. Sé mi puta- me pediste.

El juego ya estaba planteado. Y me dispuse a jugar con vos.
Me desvestí despacio, como querías. No te saqué la vista de encima. Me gusta cuando empezás a ponerte nervioso, a excitarte pensando en lo que va a pasar.
Junto a cada prenda que caía al piso, se acortaba la distancia entre nosotros. La música sonaba cada vez más cerca, cada vez más lujuriosa.
Cuando estaba desnuda, me acerqué a vos, tomé un trago de tu vaso y te pregunté al oído:
- Ahora que querés que te haga, Papito?
- Haceme lo que quieras.

Y lo hice. Con la paz de estar en casa y la tranquilidad de tener a nuestra hija durmiendo, serena, en su habitación.

domingo, 3 de febrero de 2008

Te hechicé


Aclaración: primero, hay que poner play en la barra de costado. Cuando la canción esté sonando, pueden empezar a leer este posteo.
¿Listo? Ahora sí.


Te hechicé

porque sos mío.

Será mejor que dejes

de portarte así.

“¡Andá con cuidado!”, te dije,

que estoy hablando en serio.

No voy a aguantar más

tus tonterías.

No voy a aguantar más

tus desdenes.

Te hechicé

porque sos mío.

Te amo, te amo, te amo.



Hay personas de las cuales es imposible desprenderse. Es como si nos hubieran hechizado. Tienen un magnetismo increíble, capaz de derribar fronteras, de traspasar el tiempo, de bloquear certezas, de tirar por la borda horas de análisis, de hacer añicos todo nuestro razonamiento, para volver a nosotros, como moscas a la miel.

No puedo desprenderme de vos. La cuestión es: ¿Quiero?
Sos una adicción. Sos mi vicio, mi pecado, mi culpa, mi goce, mi placer. Me encanta que me hagas el amor mientras escuchamos esta canción, siguiendo nuestro instinto, cayendo una y otra vez en lo que tratamos de evitar.
Sos lo que no debo. Sos lo prohibido, lo que hace mal. Te quiero por eso… ¿por eso te quiero? ¿O hay mucho más? ¿Es mi espíritu destructivo que me pega indefectiblemente a vos o es mi instinto de supervivencia lo que no deja que me escape?
Soy un animal con vos. Soy inconsciente con vos. Mi naturaleza pensante desaparece para que podamos estar un rato más. Un poco más. Un susurro más. Una vez más. Un tema más. Otra vez.
Nuevamente, poné play… shit.